link
Ferdinand, Miguela enter the scene
link
Ferdinand
volume_up

«Oh, bella entre las bellas... Acaricias mi mirada con tus largas pestañas... y con ojos del color de las dulces castañas.»
link
Miguela
volume_up

¿De las castañas?... ¡Con lo vulgares que son! ¡Y lo que cuesta pelarlas!
link
Ferdinand
volume_up

¡Tienes razón! A ver qué te parece esto...
link
Ferdinand
volume_up

«Oh, bella entre las bellas... Tus cabellos son tan hermosos que dejan huella.»
link
Miguela
volume_up

Que dejan huella, ¿eh? Como un perro. Vaya panorama...
link
Ferdinand
volume_up

¡No! En realidad quería decir que son...
link
Miguela
volume_up

Déjalo, Ferdinand. Está claro que hoy no es tu día.
link
Miguela
volume_up

No estás centrado. A tus poesías les falta... lirismo. Será mejor que te tomes un descanso.
link
Ferdinand
volume_up

¡Nada de parar ahora! ¡Esta es una oportunidad de oro!
link
Miguela
volume_up

¿Perdón?
link
Ferdinand
volume_up

Por fin estamos a solas. Tú y yo.
link
Miguela
volume_up

Este... sí. Lo estamos, ¿y qué?
link
Ferdinand
volume_up

Verás... Miguela, hace mucho que te admiro.
link
Miguela
volume_up

¿En serio?
link
Ferdinand
volume_up

Te vi actuar muchas veces cuando formabas parte de la compañía operística.
link
Miguela
volume_up

Entiendo, ¿y qué te pareció?
link
Ferdinand
volume_up

La forma en que te movías por el escenario, tu voz angelical... ¡Cómo me embelesabas!
link
Ferdinand
volume_up

Por eso no me salen las palabras. Me pongo nervioso tan solo de hablar contigo a solas después de haberte admirado tanto tiempo.
link
Miguela
volume_up

No te sientas intimidado, Ferdinand. Esa cantante hace mucho que se fue.
link
Miguela
volume_up

Yo también me pongo nerviosa, que lo sepas. Quisiera que te sintieras a gusto a mi lado. ¿Entendido?
link
Ferdinand
volume_up

Sí... Prometo intentarlo.
link
Miguela
volume_up

Eres una caja de sorpresas, ¿sabes?
link
Miguela
volume_up

Había dado por sentado que te interesaba más la lucha que la lírica.
link
Miguela
volume_up

¿Vendrás a verme alguna vez? Quisiera que me hablaras más de cómo te quedabas embobado con mi canto.