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Ferdinand, Dorothea enter the scene
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Ferdinand
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¡Ah, Dorothea! Tu presencia hace de este comedor un lugar mucho más luminoso.
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Dorothea
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¡Ferdinand! Veo que sigues igual de diestro con tus técnicas de adulación. Continúa, por favor.
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Ferdinand
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¿Adularte? No, yo no... Ya vuelves a estar a la defensiva.
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Ferdinand
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¿Por qué me reservas solo a mí ese trato tan frío?
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Ferdinand
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¿Acaso me odias, Dorothea? ¿Tienes algún motivo para evitarme con tanto encono?
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Dorothea
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Te he subestimado. Di por sentado que tu noble procedencia habría mermado tu entendimiento.
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Dorothea
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Tienes toda la razón: te odio.
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Ferdinand
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¡Lo sabía!
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Ferdinand
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¿Puedo preguntar por qué me consideras tan despreciable? No alcanzo a comprenderlo.
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Dorothea
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No malgastes ni un minuto más pensándolo.
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Ferdinand
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Permíteme insistir. Creo que no eres la clase de persona que odia sin motivo.
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Dorothea
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Mmm... ¿Sabes qué? Trata de adivinar la razón. Si la aciertas, lo reconoceré.
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Dorothea
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Los plebeyos poseemos una mente más simple, así que, para un noble de alta cuna como tú, debería resultar fácil de averiguar.
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Ferdinand
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¡Trato hecho! Nunca he sido capaz de resistirme a un buen reto, de modo que lo intentaré.
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Ferdinand
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Te encanta burlarte de mí, comentando con sarcasmo eso de mi «alta cuna». Deduzco que crees que los nobles... No, no puede ser tan sencillo.
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Dorothea
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¿Eh? ¿Qué es lo que no es tan sencillo?
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Ferdinand
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Bueno... ¿Por qué no me das alguna pista?
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Dorothea
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Conque una pista... Bueno, está bien. ¡Ya sé! Es porque me recuerdas a una abeja.
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Dorothea
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Ahí tienes tu pista. Nos vemos, Ferdie.
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Dorothea leaves the scene
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Ferdinand
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(¿Una abeja? No le veo el menor sentido... ¿Será por la diligencia con la que me aplico al trabajo?)